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19 de Febrero de 2001

 

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Los coleccionistas más excéntricos del país

Hojitas de afeitar, boletos de micro, citronetas en miniatura, vasos de casinos, cactus, versiones distintas de una misma canción y hasta envases de chicle. Todo lo que uno se imagine se puede juntar, intercambiar, guardar y adorar

Gazi Jalil Figueroa


Ismael Harlowe, el chileno más obsesivo con las citronetas, tiene una colección de más de 100 réplicas en miniatura de este modelo. También tiene 5 modelos de verdad, un club y planea hacer un museo.

(Foto: ALEJANDRA DE LUCCA)

Cuando Oscar Divito llegue a las 1.500 hojitas de afeitar, las mostrará en una exposición pública.

(Foto: ELISA VERDEJO)

Hay un extraño placer en coleccionar hojitas de afeitar. Lo dice Oscar Divito, quien tiene cerca de mil, todas sin uso y en su envase original, de distintos años y distinta procedencia, de variados diseños y llamativas marcas.

Divito, de 57 años y miembro de la Sociedad Filatélica de Chile, las junta desde hace un año. "Este hobby tuvo su auge hasta que llegó el Sida. Sólo conozco unos 6 ó 7 coleccionistas en el país", señala.

Tiene una Gillette de 1920, que es la más antigua que ha conseguido. Pero ¿dónde encontrar artículos que a nadie se le ocurriría guardar? Divito recorre los persas de cachureos y las páginas de remate en internet donde ha pagado hasta US$ 30 por algunas. Además, tiene contactos con coleccionistas afines en Italia, Estados Unidos y España. "Me gustan los diseños y la gráfica de los envases, ahí uno se da cuenta de cómo ha ido cambiando la historia. Ahora quiero hacer una exposición cuando llegue a las 1.500", dice.

 

Obsesión por las citronetas

El anticuario Ismael Harlowe, en cambio, quiere hacer un museo de citronetas. Es, probablemente, la persona más obsesiva en Chile con este clásico modelo. Su colección de réplicas en miniatura supera las 100, pero sus favoritas son 20. "Tengo una de marca Maisto, de España, que es una 2CV de 1952 tan exacta que hasta viene con tapices de genero originales", cuenta.

Harlowe, de 48 años, comenzó su colección hace una década, luego de comprar su propia Citroneta de verdad, una AX 330 azul. "No es fácil conseguir réplicas a escala en Chile ni en ninguna parte, salvo que sean chinas. Burago, por ejemplo, hace autitos de todos los modelos, menos de éste. Por eso son valiosos. Tengo uno que me costó como $ 150.000 y es del porte de una caja de fósforos".

 

Chicles, cactus y Dancing Queen

La obsesión del dentista Roberto Back está en los envases de chicle. En 30 años ha juntado más de 10.000 envoltorios de 80 países distintos. "Cuando comencé, era difícil encontrar chicles extranjeros en Chile por las altas tasas de importación. Yo encargaba los envases a parientes que viajaban, intercambiaba con amigos o escribía a fábricas de chicle para que me enviaran envoltorios, así es que tengo varios que están nuevos", asegura.

Ahora le es más fácil conseguirlos e, incluso, se ha contactado por internet con coleccionistas en Estados Unidos, Canadá, Japón, República Checa y Rusia. El envase más antiguo que tiene es de 1916.

Soledad Yáñez, estudiante de Derecho, junta boletos de micros. Tiene 1.500 y empezó a guardarlos hace 11 años por el clásico mito de que si llegaba al millón podía canjearlos por una silla de ruedas.

"Cuando consigo un nuevo boleto, lo primero que hago es pegarlo con mucho cuidado en la carpeta y me quedo como tonta mirando un buen rato todos sus detalles", relata. También colecciona versiones distintas del tema Dancing Queen, del grupo Abba. Las recolecta por internet, tiene 22 y su preferida es la de la cantante irlandesa Byörk.

En La Serena, Ninhoska Ramírez, 30 años, profesora de Biología y Ciencias Naturales, pasa gran parte del día rodeada de cactus, pero no sabe realmente cuántos tiene: "unas 200 especies diferentes", calcula.

Comenzó hace cuatro años y no cree, como le han advertido cientos de veces, que traigan mala suerte. "Muchos dicen que estas plantas son frías, toscas, pero cuando florecen son preciosas. Cada cactus es diferente, y hay tanta variedad y son tan extraños que se parecen mucho a las personas", comenta.

Guillermo Homo, de Valparaíso, tiene muchas colecciones, pero las más extraña es, lejos, la de vasos de casinos de Las Vegas. Tiene 20 y los consigue cuando visita a sus hijas en Los Angeles, Estados Unidos.

De 76 años, Homo no se considera, sin embargo, un apostador. "Apenas juego en las mesas de 5 centavos. Lo que a mi me llama la atención son los vasos. Son todos de plástico y con el logo del casino", describe. El último que consiguió es el del "New York, New York" y en abril planea un nuevo viaje a Las Vegas para aumentar su colección que, según dice, es única en el mundo.


latercera@copesa.cl

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